domingo 12 de febrero de 2012

FRAY DIEGO DE TORRIJOS


Comentábamos con anterioridad, en la entrada de presentación de la revista Cañada Real XII, que entre los personajes más ilustres de nuestra Historia Local y, curiosamente, uno de los más desconocidos por sus paisanos contemporáneos y posteriores, figura fray Diego de Torrijos, uno de los compositores de música sacra más importantes durante el reinado de Carlos II “el Hechizado”.

No ha sido, en verdad, para nosotros tarea fácil recabar datos de la biografía de nuestro protagonista y, al igual que otros tratadistas, hemos tenido que recurrir a la valiosa información de las “Memorias Sepulcrales” del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, además de completarla con la información que de fray Diego nos suministra, un siglo después de su muerte, Francisco de Paula Rodríguez, músico bajonista de dicho monasterio, en su obra “Familia Religiosa”, publicada en 1656.

SU INFANCIA

Este insigne músico que fue clerizón, cantorcillo, maestro de capilla, presbítero y uno de los más fecundos compositores del reinado de Carlos II se llamó en su siglo Diego Díaz de Castro y Ceballos. Nació en Torrijos el día 6 de abril de 1653 en el seno de una familia acomodada y muy religiosa.

Sus padres fueron Pedro Díaz de Castro, natural de Novés y doña María de Ceballos y Villalobos, natural de Torrijos, casados y velados en la iglesia parroquial de San Gil el 22 de agosto de 1645.

Gente notable, poseían tierras tanto en Novés como en Torrijos. La casa donde nació el pequeño Diego muy bien podría estar situada en la Calle de la Rúa, como la casa de sus abuelos, situada en esta misma calle entre mesones, tiendas y oficinas principales.

Diego era el tercero de los cuatro hermanos nacidos de este matrimonio: Pedro (4/julio/1648) que con el tiempo llegó a profesar como monje en el monasterio de San Jerónimo de Guisando (Ávila) con el nombre de fray Pedro de Torrijos; Joseph (1/octubre/1650) casado a los veinte años con María Gutiérrez; Diego, y la más pequeña, Micaela (8/mayo/1658) fundadora tras su matrimonio con Marcos Díaz-Puebla de una saga de importantes personajes torrijeños.

El pequeño Diego fue bautizado en la parroquia de San Gil el 26 de abril de ese mismo año por el Licenciado Francisco de Rueda, siendo sus padrinos don Luis de Vargas y doña Magdalena de Ceballos, sus tíos.

Desconocemos el nombre de los abuelos paternos, pero sí el de los abuelos maternos: Diego Domínguez de Ceballos y doña María Téllez de Villalobos. De este matrimonio nacieron tres niñas: doña Magdalena (1614) casada con el hidalgo Luis de Vargas, natural de Novés; doña Juana (1616) casada con el torrijeño Alonso del Valle y doña María (1618) madre de nuestro Diego.

La siguiente noticia localizada sobre Diego en los libros sacramentales de la parroquia de San Gil aparece muy poco tiempo después, en concreto el 14 de septiembre de 1653. Se refiere al sacramento de la Confirmación, recibido junto a su hermano Joseph de manos de fray Francisco de Villagutiérrez y Chumacero, obispo de Troya (Auxiliar de Toledo). Actuó como padrino D. Mateo de Quintanilla, contador mayor del Duque de Maqueda.

Los primeros años de la infancia de Diego transcurren entre los juegos con sus hermanos y el “trabajo” en el campo de sus padres, que también se preocupaban por la educación de sus hijos, algo poco habitual en la época. El entorno familiar, muy religioso, hizo despertar en el chico desde su más tierna niñez una vocación clara de servicio a los demás y un apego a la espiritualidad, que marcaría profundamente su vida de fraile jerónimo.

Pero la muerte repentina de su padre, ocurrida el 7 de octubre de 1658, truncó los sueños familiares, cuando Diego contaba con tan solo cinco años. Ocupó este lugar su tío y padrino don Luis de Vargas que, en un primer momento decidió que el pequeño continuara con su vida normal en el hogar y el campo, aunque pronto comprobaría que las virtudes de su sobrino caminaban por otros caminos más provechosos.

A principios del año 1661 don Luis comunicó al cabildo de capellanes de la iglesia Colegiata del Corpus Christi su intención de que su sobrino, Diego Díaz de Castro entrara al servicio del coro como clerizón. El Capellán Mayor, don Onofre López de la Fuente, sólo le puso como condición que el muchacho tuviera una sotana y una sobrepelliz como vestiduras para dicho servicio. Podría estar seis años: los tres primeros serviría a la iglesia tanto en el altar como en el coro todas las horas canónicas y divinos oficios; los tres siguientes estarían centrados en recibir estudios de música, gramática y retórica.

Resulta curioso cómo, con tan pocos años, el joven Diego aprovechaba todos los momentos del día para aumentar sus conocimientos, poniendo gran interés en aprender cómo se desarrollaba el ceremonial de la iglesia y los ritos propios de cada tiempo litúrgico.

No es extraño, por ello, que con tan sólo diez años, cuando el cabildo de capellanes de la Colegiata se reúne el 26 de marzo de 1664 para elegir por votación entre todos los mozos de coro que por entonces servían en la iglesia a los cuatro “Clerizones del Abad”, saliese entre los elegidos. Así, nombraron a Antonio García, Francisco de Dueñas, Diego Rodríguez y nuestro Diego Díaz de Castro.

Los “Clerizones del Abad” eran cuatro jóvenes mozos sirvientes en la Colegiata que, según la cláusula del testamento del Capellán Mayor Pedro Alonso de Riofrío, Abad de San Salvador de Sevilla, debían ser “las mejores voces que se hallaren y más útiles para el servicio de la iglesia”, a los que se entregarían veinte ducados como “beca” para sus estudios.

El cabildo encarga esta tarea al capellán don Bartolomé de Herrán Castillo, quien impartirá sus conocimientos en gramática y retórica. El maestro de capilla, don Antonio Gálvez será el encargado de dar las lecciones de canto, una de canto llano y otra de canto de órgano y contrapunto.

La impresionante progresión de Diego en sus estudios no pasa desapercibida para ninguno de los capellanes de la Colegiata, ni siquiera para su tío Luis, quien alentó a su sobrino para que siguiera sus estudios en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

domingo 15 de enero de 2012

EXPOSICIÓN DOMUS DEI III


Ayer tuvo lugar en la Colegiata del Santísimo Sacramento de Torrijos la inauguración de la exposición “Domus Dei III”, dentro de las actividades que se vienen desarrollando con motivo del V Centenario del comienzo de las obras de tan singular edificio.

En esta exposición se presentan las dos últimas restauraciones realizadas por la asociación: el cuadro “Inmaculada Concepción” de Francisco Bayeu y Subías y el sagrario de “El Buen Pastor”, de autor anónimo, perteneciente al retablo de San José. Estas obras han sido restauradas gracias al trabajo y el esfuerzo de Asociación de Amigos de la Colegiata así como por la colaboración mostrada por el propio Ayuntamiento y varias decenas de empresas de Torrijos.

Al mediodía se inauguraba esta exposición, que sólo puede visitarse durante el horario de apertura de la Colegiata, y donde se ponía de relieve la importancia de los trabajos de restauración llevados a cabo por del restaurador Germán Pérez Martínez en las dos obras, que se encontraban en un estado “lamentable” de conservación.



A la inauguración de la muestra acudieron, entre otros, el párroco de Torrijos, D. Federico Vega; el alcalde de la Villa, Juan José Gómez-Hidalgo Palomo; el concejal de Cultura, José María Flores García, así como miembros de Hermandades, Asociaciones y varias decenas de torrijeños.

Según explicaba D. Julio Longobardo, presidente de la asociación, la recuperación de la pintura de Francisco Bayeu ha tenido un coste de 3.000 euros, financiados con ayuda del propio Ayuntamiento y de distintas empresas de la localidad. La “Inmaculada Concepción” es una obra realizada entre los años 1776 y 1779, y por su colorido, en tonos pasteles, nos indica que todavía se encuentra en la época rococó del pintor.

Pero la exposición se compone también de otras “joyas” como el Sagrario del Buen Pastor, que también ha tenido que ser restaurado. En este sentido, se hacía una llamada de atención a todos los torrijeños para que seamos conscientes del gran patrimonio que tenemos en nuestro pueblo así como para que sepamos de la importancia de recuperar y restaurar este material tan preciado.

Tallas de madera recuperadas

Todo aquél que tenga la oportunidad de visitar “Domus Dei III” podrá observar también una serie de cinco tallas de madera, que aparecieron junto a otros muchos objetos litúrgicos durante las obras de restauración de la Colegiata, concretamente en la sacristía mayor, en una bóveda tapiada desde 1915, y que se encontraban desde entonces en Toledo, en dependencias de la Escuela de Restauración.

Así, la Asociación ha decidido exhibirlas pese a su precario y delicado estado de conservación. En concreto, se trata de cinco tallas que representan a San Pedro Apóstol, San José con el Niño, San Francisco de Asís, San Antonio Abad y una Inmaculada Concepción.

La Asociación, por último, mostró su deseo de que en un futuro no muy lejano pueda llegarse a un acuerdo entre la Parroquia y el Ayuntamiento para que todo el patrimonio que se conserva en la Colegiata, y que está siendo restaurado con mucho esfuerzo, pueda ser visitado en un horario estable, y no sólo durante las horas de apertura de la Colegiata para el culto religioso. “Esperamos que pueda ser una realidad nuestra aspiración”, deseaba D. Julio.








Nueva obra para restaurar

El próximo proyecto de restauración que tenemos preparado se trata del cuadro “Caída de Cristo camino del Calvario”, obra original de Juan Carreño de Miranda, pintor español del siglo XVII, que destacó en la Corte española de Felipe IV, y, sobre todo, con Carlos II, de quien fue su más conocido retratista. Hemos localizado una copia de este cuadro, en la Magistral de Alcalá de Henares (Madrid), que según los expertos, se realizó del original conservado en la Colegiata de Torrijos.

Agradecimientos

Desde la Asociación Amigos de la Colegiata de Torrijos queremos mostrar nuestra gratitud más profunda para quienes con sus generosas aportaciones han permitido las restauraciones del cuadro “Inmaculada Concepción” y el sagrario de “El Buen Pastor”: a la Fundación CCM, al Excmo. Ayuntamiento de Torrijos y a la siguiente nómina de colaboradores: Academia Daniel´s, Alkántara Fotógrafos, Autos Martín Andino, Copistería Minuto, Embutidos y Jamones España, Viajes Esgotur, Estación de Servicios Torrijos, Estudio de Arquitectura Lorenzo Recio Cano, Farmacia Almoguera, Fernando Lázaro Joyeros, Semillas Frías, Gestoría Luis Acevedo Fuentes, Gonzauto-Peugeot Torrijos, Gráficas Lagomar, Francisco Javier Hernández, Gráficas Rafael, Neumáticos Santacruz, Nuevo Hogar, Juan Carlos Ochoa López, Pizzería Mardel, Repuestos Marcelo, Revista El Zoco, Rodríguez Bahamontes y dos colaboradores anónimos.

domingo 1 de enero de 2012

CAÑADA REAL XII: MONOGRAFÍA DE FRAY DIEGO DE TORRIJOS (1653-1691)


Uno de los objetivos fundamentales de equipo de historiadores de la Asociación “Amigos de la Colegiata de Torrijos” es investigar y dar a conocer la vida y obra de nuestros paisanos más relevantes o personas relacionadas con nuestra rica Historia local, poniendo especial énfasis en aquellos totalmente desconocidos para la mayoría de los torrijeños. Al efecto hemos ido publicando biografías y novelas históricas en torno a figuras de la talla de don Pedro I (“Justicia para todos. Utopía de un reinado), “Don Gutierre de Cárdenas Chacón, la forja de un político trascendental”, “Alonso de Covarrubias y Leyva. Vida y obra del más ilustre hijo de la villa de Torrijos”, Pedro Liñán de Riaza (en el libro”Torrijos en la época Cervantina”), “Fortunas y adversidades de la curandera María López de Sarria, “la Varela”, “Manuel de Llano y Persi. Político, literato y periodista torrijeño del siglo XIX”… Y, en esta oportunidad le llega el turno a un destacado músico torrijeño de mediados del siglo XVII. Fray Diego de Torrijos, sobre quien declaramos que ha sido en el Arte Musical la figura más destacada de nuestra villa y, a la par, la más desconocida…

Con el deseo de que este nuevo trabajo que ofrecemos a todos los torrijeños y a quienes deseen conocer la vida y obra de fray Diego sea de vuestro agrado, sirva al mismo tiempo de excusa para desearos un ¡Venturoso 2012!

sábado 31 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO NUEVO


Desde la Asociación de Amigos de la Colegiata de Torrijos
deseamos a todos un próspero, generoso y saludable año 2012.

Que se cumplan todas vuestras expectativas personales.

FELIZ 2012

viernes 30 de diciembre de 2011

PRESENTACIÓN DE LA REVISTA CAÑADA REAL XII


La Asociación de Amigos de la Colegiata de Torrijos tiene el honor de de invitarles a la presentación de la Revista “Cañada Real” nº XII, que tendrá lugar en el Auditorio del Palacio de Pedro I, el día 4 de enero de 2012, a las 20:30 h. Durante el acto actuará el Coro de Voces Blancas "Jesús Hornillos" y el organista Jorge Juan Rodríguez con composiciones de este insigne compositor torrijeño.

Asimismo les participa de la restauración del cuadro “Inmaculada Concepción” de Francisco Bayeu y Subías, que será presentado en la Colegiata del Santísimo Sacramento el día 14 de enero de 2012, a las 12:00 h.

Aprovecha, además, esta ocasión para manifestarles el testimonio de su consideración y estima.


jueves 22 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD




Con nuestros más fervientes deseos
de Paz y Felicidad en estas fiestas navideñas
y el nuevo año 2012.

Vuestros amigos,

Amigos de la Colegiata de Torrijos

domingo 18 de diciembre de 2011

PRESENTACIÓN DE UN LIBRO EN ASPE


El próximo 19 de diciembre a las 20’30 horas tendrá lugar en el Museo Histórico de Aspe la exposición y presentación del libro La memoria rescatada. Fotografía y sociedad en Aspe (1870-1976) .


La muestra es una selección de las fotografías que se encuentran en el libro que saldrá a la luz el citado día. El libro La memoria rescatada. Fotografía y sociedad en Aspe (1870-1976), Vol. 1, cuyos autores son Felipe Mejías López y José María Candela Guillén, está editado por Tívoli, especializada en publicaciones de fotografía de temática valenciana, y éste es el primero de una serie de tres libros cuyo objetivo es la recuperación del patrimonio fotográfico aspense y su puesta en valor como fuente documental de primera mano para analizar diferentes aspectos de la etnohistoria local.


El libro, que se podrá adquirir el día de la presentación, es fruto de años de intenso trabajo de campo contactando vecinos, seleccionando, recopilando y documentando fotografías que han sido testimonio del cambio de una sociedad tradicional a una sociedad industrial y moderna, en el que las pervivencias culturales de la primera han coexistido durante mucho tiempo con las nuevas aportaciones sociales y económicas de la segunda, reflejándose de manera clara en las imágenes. El material resultante –unas 1.800 fotografías- constituye hasta el momento el fondo de la colección, clasificándose según unas áreas temáticas en las que convergen la mirada antropológica y la perspectiva histórica.