jueves, 21 de enero de 2010

LA BULA FUNDACIONAL DE LA IGLESIA


Fue a principios de 1508 cuando doña Teresa Enríquez funda en la parroquia de San Gil la Cofradía del Corpus Christi, a semejanza de la cofradía romana de San Lorenzo.

En su mente ya tenía planeado construir una nueva iglesia como sede de su cofradía, junto a su palacio y unas casas nuevas que compra muy cercanas. Pronto comenzarían los contactos con dos ilustres arquitectos: Alonso de Covarrubias y Antón Egas, encargados del proyecto por la misma señora.

Con los primeros pasos dados en Torrijos a favor de su programa eucarístico necesitaba la aprobación apostólica para dar el definitivo espaldarazo al proyecto. Es entonces cuando escribe al Papa Julio II, en 1508, informándole de su intención de construir el templo, a la vez que le solicitaba su conformidad con él.

Desde Roma, el 21 de Agosto de 1508, el Papa promulga una bula, la conocida como “Pastoris aeterni”, donde se confirman las fundaciones tanto de la Cofradía de Roma como la de Torrijos.

Además expone que “la misma Teresa hace construir y edificar una casa, y en la misma casa una iglesia en que puedan los mismos cofrades hacer celebrar misas y otros oficios divinos”.

Era la primera ocasión en la que una cofradía sacramental obtenía la aprobación de la Santa Sede, y había sido para la cofradía fundada en la Villa de Torrijos por doña Teresa Enríquez y la que ya estaba fundada en la Ciudad de Roma.

El templo que cobijaría a la cofradía torrijeña sería digno de admiración en su época, y considerado por muchos como “maravilloso” edificio.

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