miércoles, 16 de junio de 2010

TORRIJOS Y LA CIUDAD DE GRANADA


Hace pocos días, en una de las escapadas que hemos hecho durante el puente del día 31 de mayo, fiesta de Castilla-La Mancha, dimos con nuestros huesos en Granada, capital del Reino Nazarí, el último bastión musulmán de Al-Andalus.

Patrimonio de la Humanidad, la Ciudad de Granada en un monumento increíble al que invitamos a todos a visitar durante varios días. Además de la Alhambra y los jardines del Generalife se pueden ver la Catedral, la Capilla Real (donde se encuentran las tumbas de los Reyes Católicos, Felipe el Hermoso y Juana la Loca), la Cartuja, el barrio del Albaicín, el monasterio de San Jerónimo, etc.

Durante la visita de la Alhambra tuvimos la suerte de encontrar en ella una parte de nuestra historia, de la Historia de Torrijos, que nos llamó mucho la atención.

En la Torre de la Vela, el punto más alto de toda la Alcazaba musulmana, se encuentra una placa de mármol donde aparece el nombre de D. Gutierre de Cárdenas, Señor de Torrijos. En concreto el texto completo dice:

“El día 2 de Enero del año de 1492 de la Era Cristiana, a los 777 de la dominación Árabe, declarada la victoria y hecha entrega de esta Ciudad a los S.S. Reyes Católicos, se colocaron en esta Torre, como una de las más elevadas de esta Fortaleza, los tres estandartes insignia del Ejército Castellano: y enarbolando el Cardenal González de Mendoza y D. Gutierre de Cárdenas los Santos Pendones, se tremoló el Estandarte Real por el Conde de Tendilla diciendo en altas voces los Reyes de armas: Granada, Granada por los ínclitos Reyes de Castilla D. Fernando y Dª. Isabel”.

Para refrescarles un poquito la memoria, D. Gutierre de Cárdenas fue el primer caballero castellano que pisó el recinto palaciego de la Alhambra.

Cuando todo estaba ya perdido, Boabdil solicitó de los Reyes Católicos el envío urgente de un destacamento de hombres armados que tomase el control de la Alhambra y preparase la entrega de la ciudad. Los reyes decidieron enviar a don Gutierre al mando de una tropa formada por jinetes e infantes armados con espingardas y ballestas. Una vez dentro, el Comendador Mayor ordenó a sus soldados que ocuparan los lugares estratégicos de la Alhambra, mientras él se entrevistaba con el emir en sus aposentos y recibía de sus manos las llaves de la fortaleza-palacio.

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